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Written by Leovigildo   

 

LOS PIJAOS Y SUS RELACIONES CON EL TOLIMA, IBAGUÉ Y CHAPARRAL

Los pijaos conformaban una nación indígena que habitaba, a la época del Descubrimiento del Nuevo Mundo, en una extensa región que hoy es del centro de Colombia, sobre el costado oriental de la Cordillera Central (norte del Departamento del Huila y sur del Tolima actuales) y sobre el costado occidental de la misma Cordillera (actualmente de los Departamentos de Quindío, Caldas, Risaralda, Cauca y Valle del Cauca). Fueron descubiertos, hacia el año de 1538, por el Adelantado Sebastián de Belalcázar y en la lucha para someterlos al dominio español consumió el gobierno colonialista peninsular más de setenta años, hasta el primer decenio del siglo XVII -hace 400 años-, cuando fueron exterminados como tal nación. De ellos sólo quedaron las mujeres y los niños, repartidos por todo el Nuevo Reino de Granada, como esclavos y sirvientes de los conquistadores. Y, al decir de Fray Pedro Simón en sus Noticias Historiales, con el final mencionado de los pijaos concluyó la etapa de la Conquista en el dicho Nuevo Reino y empezó la Colonia.

Todos los cronistas de la Conquista que se refieren a los Pijaos destacan su fiero heroísmo en defensa de su libertad, y resaltan que para someterlos hubo de trasladarse, hasta el centro mismo de la región en que aquellos vivían, el Presidente de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá, General Juan de Borja, con varios Capitanes y Gobernadores y numerosas tropas. Esa es la principal razón por la cual los tolimenses todos dicen, orgullosamente, ser pijaos.

Entre los líderes o caciques pijaos que descollaron en aquella resistencia se encuentran Matora, Tala, Chanama, Macara, Pijao, Pucharma, Chequera, Beco, Plátano, Manetas, Cocurga, Coyara y Calarcá. Y entre las mujeres, Talima y Anica. Estas dos fueron colaboradoras del cacique Calarcá, quien fue el principal líder pijao de la etapa final de la mencionada guerra. Y de los muchos capitanes españoles que fueron a tratar de conquistar a dichos indígenas, los principales fueron Francisco Trejo, Bartolomé Talaverano, Pedro Jaramillo de Andrade, Gaspar Rodríguez del Olmo, Domingo Lozano, Bernardino de Mojica y Guevara, Diego de Ospina, Domingo de Erazo y Diego de Bocanegra. Y por encima de todos éstos, el General Juan de Borja, quien era nieto de San Francisco de Borja y tataranieto de Alejandro VI, el Papa que en representación de Dios repartió el mundo entre los dos grandes Imperios de su tiempo, España y Portugal.

Tres poblaciones con títulos de ciudades fueron fundadas, durante la Conquista, por los españoles, en territorio de los pijos: Santiago de la Frontera, Medina de las Torres del Chaparral de los Reyes y San Miguel de Pedraza. La primera fue abandonada como consecuencia de enfrentamientos que se suscitaron entre distintos encomenderos hispanos. Las otras dos fueron destruídas por los Pijaos. Por eso, al finalizar la guerra –según recalca Fray Pedro Simón- el territorio de los Pijaos quedó por completo despoblado y hubo de pasar cuatro decenios, hasta mediados del siglo XVII, para que comenzaran a regresar encomenderos españoles o criollos, con mesnadas de indios coyaimas, natagaimas, tuamos y de otras parcialidades, a la antigua región de los Pijaos, a hacer ranchos, edificios, caseríos y poblados, y a establecer haciendas agrícolas y ganaderas. Y después hubo poblaciones que hoy son municipios del sur del Tolima: Chaparral, Ortega, San Antonio, Roncesvalles, Rovira, Planadas, Ataco y Rioblanco.

Hacia el año de 1590, los Pijaos, en alianza con otras naciones indígenas, y comandados por un Cacique cuyo nombre, precisamente, era Pijao, decretaron guerra a muerte contra los conquistadores españoles. En cumplimiento de ese decreto dieron muerte a varios peninsulares en el curso de varios asaltos que con ese objetivo efectuaron, y asaltaron e incendiaron numerosas poblaciones: además de las ya mencionadas, a Ibagué, Coyaima, Natagaima, Neiva, Aipe, Anserma, Toro, Cartago, Buga, Roldanillo y otras. Esa arremetida determinó al Rey de España a designar, como Presidente de la Real Audiencia de Santafé, un militar de carrera y con amplia experiencia en guerras, para que viniera al Nuevo Reino a “ponerle fin al problema pijao”. Así fue como el General Juan de Borja vino a Santafé, con mandato expreso de la Corona española para que diera fin a la interminable “guerra de los pijaos”.

La mayor parte del territorio en que habitaban los Pijaos era del que ahora conforma el Departamento del Tolima y el reducto final de su existencia como nación fue el Valle de las Hermosas, del actual municipio de Chaparral. Por este motivo, aquel Departamento y este municipio aparecen varias veces en esta página.

Chaparral podría ser llamada la capital de los Pijaos, pues su ubicación, sobre la meseta del mismo nombre en el sur del Tolima, era el centro mismo del país Pijao. Su primera fundación -el 6 de enero de 1586 por el Capitán español Diego de Bocanegra- tuvo como objetivo principal servir de centro de operaciones militares del gobierno peninsular contra aquellos guerreros indígenas. Por esto, apenas cinco meses y medio después de dicha fundación, el 24 de junio del año mencionado, los Pijaos cayeron sobre la incipiente ciudad y la destruyeron, haciendo que los frustrados “conquistadores” se trastearan en busca de parajes menos expuestos. Sobre esa misma meseta se hicieron refundaciones a lo largo de los siglos, como San Miguel de Pedraza Chaparral -fundada por el “Gobernador de los Pijaos”, don Bernardino de Mojica y Guevara hacia el año de 1590-; y el fuerte de San Lorenzo –fundado por el también Gobernador Domingo de Erazo, el 10 de agosto de 1606, también como centro de operaciones guerreras contra los Pijaos, ahora en la etapa final y definitiva de esa “guerra”. Y sobre esa misma meseta, a escasos cuarenta años del bíblico exterminio de la nación Pijao, el Padre Francisco de Oviedo y Rodríguez del Olmo –nieto de un famoso matador de Pijaos (el Capitán Gaspar Rodríguez del Olmo)- estableció “hato y trapiche”, alrededor de los cuales pronto se formó la población que a poco fue la Viceparroquia de Chaparral, y después la Parroquia del mismo nombre, y finalmente la actual ciudad de Chaparral.

En cuanto a Ibagué –la capital del Tolima- tiene, al contrario de lo que comúnmente se cree, una historia rica en indigenismo. Pues el primer poblado que existió con su nombre no fue fundación de españoles, sino el centro poblacional del Cacique Ibagué, del cual se apoderó el Capitán Andrés López de Galarza y el 14 de octubre de 1550 hizo extender el acta de escribanía en la cual debió decirse que en aquel poblado, el mencionado Capitán, hacía su fundación de ciudad. Esa población también fue destruída por guerreros indígenas, en esta ocasión a apenas tres meses de la flamante fundación, y siempre se ha dicho que sus destructores fueron lo Pijaos. Empero, la verdad histórica es que el mismo Cacique Ibagué, con sus guerreros y otros aliados (anaimes, toches, etc), cansados de las vejaciones a que se veían sometidos, dieron sobre la “ciudad” y la incendiaron, por lo cual los hispanos se trastearon hasta los parajes donde actualmente está la famosa capital del Tolima.

En cambio, el segundo incendio de la ciudad de Ibagué –el del 19 de julio de 1606- sí fue protagonizado por los Pijaos, dirigidos por el Cacique Calarcá. Ese fue el último episodio de la guerra a muerte decretada por los Pijaos contra las autoridades peninsulares, llevado a cabo allende el territorio habitacional de aquellos. Todos los otros “hechos de guerra” que, a partir de aquella fecha, tuvieron ocurrencia en esa contienda (protagonizados unas veces por los españoles y otras por los Pijaos, o por ambas partes) tuvieron lugar en el patrio suelo de estos.

Ahora señalemos algunos de los aspectos indigenistas implicados en el nombre del Departamento colombiano que se precia de tener por ancestros a los Pijaos. Tolima es vocablo indígena que designaba, desde antes del advenimiento de los conquistadores españoles, al volcán nevado que todavía lleva ese nombre y que seguramente seguirá llevándolo dentro de pocos años, cuando de sus cumbres desaparezca la nieve. Es muy probable que cuando quede yermo y pelado se vea que realmente es una tola, esto es, una especie de pirámide gigantesca, pues, conforme explica el famoso cronista fray Juan de Santagertrudis, tolitas llamaban en los llanos del actual Tolima a los comejenes, a los “montoncitos de tierra” que son los comejenes. Tolima significa literalmente tierra de tolitas, y es claro que la madre de todas las tolitas es el Volcán nevado del Tolima. Y allí cerca, en Anaime, están las cuevas de entre las cuales salieron por primera vez a este mundo los más remotos ancestros de los Pijaos, según decían éstos en una de sus tradiciones más sagradas.

LEOVIGILDO BERNAL ANDRADE

Bogotá, enero 30 de 2010


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Last Updated on Sunday, 14 March 2010 19:26